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“Yo perdí a toda mi familia”y por poco yo muero en esa secta religiosa 

Seoyeon Lee es una muchacha surcoreana de 21 años cuya historia dió la vuelta al planeta esta semana. Su testimonio en la BBC sobre cómo ha perdido a su familia por una secta de la que ella logró huír es emocionante, hasta el punto de que su propia madre formó parte del conjunto de individuos de la secta que la han perseguido tras su huida.

Hablamos de Grace Road, un violento culto que se convirtió en una vigorosa iglesia que se ampara en el cristianismo para capturar seguidores. Corea del Sur tiene una destacable población cristiana y, en décadas recientes, han surgido muchas pequeñas iglesias marginales, algunas de las cuales han creado puntos de secta.

Desde su nacimiento, en 2002, ha captado a miles de personas. Su creadora y pastora primordial es Shin Ok-ju, quien protege que la enorme hambruna es inminente y que sus fieles “requieren hallar un nuevo lugar de vida para prepararse para la segunda llegada de Jesús”, enseña el instructor Tark Ji-il, de la Facultad Presbiteriana de Busan, experto en sectas surcoreanas.

Grace Road reitera que que no es una secta. En 2014 fue declarada herética por las iglesias habituales y movió su sede a Fiyi, declarando que ese sería uno de los pocos sitios que Dios perdonaría de la hambruna.

Seoyeon Lee ha podido huír en la exclusiva ocasión que tuvo para eso. Corrió en pijama y chanclas por una carretera en Fiyi. Cuenta a la BBC que “lloraba y se encontraba histérica. Me hubiera suicidado de continuar ahí”.

 

Afirma que fué perseguida por integrantes de esta secta, entre los que se tiene dentro su madre, que fue la persona que la engañó para ingresar en ella. “Fue en 2013, cuando regresé de estudiar en USA en verano. Mi madre sufría de cáncer de útero pero había rechazado el régimen y me mencionó que unicamente se trataría si yo la acompañaba a la iglesia de Grace Road”.

Seoyeon, cuyo padre murió de cáncer, había adelantado su regreso para contribuir a su madre con el régimen. Se descubrió con que su madre le mencionó que pretendía mudarse a Fiyi para volver como estaba. Insistió en que la acompañara. Por último, Seoyeon admitió ir por unos cuantos semanas para ayudarla a ajustarse. “No imaginaba que todo era un engaño”. “Lo que vi fue muy raro. Se encontraba lleno de gente que gritaba, lloraba y no paraba de comentar acerca de cómo llegarían los tiempos recientes”, enseña. “Le dije a mi madre que eso era una secta, pero no me creyó”.

“Mi madre había dado a Grace Road todo el dinero que mi padre nos dejó en herencia. Ellos se afirman de que vendas tus caracteristicas, dejes tu empleo y renuncies a tus amistades. Cuando escapé me percaté que había perdido a mi familia por esa secta”, cuenta la joven.

El día de su huida

Su madre tuvo la intención de evadir que se marchara quitándole el portátil y el pasaporte. “Quiso frenarme, pero salí corriendo por una carretera, me iba a volver loca”.

Cuenta que descubrió una patrulla de Policía, que la llevó a comisaría. Los agentes llevaron hasta ahí a su madre. “Allí intentó desarmarme emocionalmente. Me ha dicho fué adoptada, que toda mi familia, mis tíos, abuela y primos, se estaban mudando ahí y que nuestro apartamento se había vendido. Intentaba convencerme de que por el momento no poseía a nadie”.

“Me marché. Me hubiera suicidado antes de que obligaran a establecerme”, dice la joven, que vive en Corea del Sur donde ha salido adelante y tiene un empleo fijo. Aún amo a mi familia pero, por más duro que suene, no podré perdonarlos por lo cual me hicieron… y, luego de todo lo que ocurrió, jamás podré aceptar que entren a mi vida otra vez”, dice a la BBC.

 

Una captura de pantalla tomada de un documental de SBS muestra a la Sra. Shin abofeteando a uno de sus feligreses

 

Qué es Grace Road: vigorosa y dañina

En su manifiesto, el grupo GR (Grace Road) sostiene que Fiyi es “el centro de todo el mundo”. El grupo ha creado un destacable imperio empresarial con negocios en el planeta de la creación, sitios de comidas o la agricultura. “La agricultura es nuestra misión primordial porque debemos estar listos para la hambruna, requerimos ser autosuficientes”, cuenta a la BBC su presidente, Daniel Kim, hijo de la creadora Shin Ok-ju.

En el negocio de creación, Grace Road logró suculentos contratos y adjudicaciones donde dicen que está implicado el presidente de Fiyi, Frank Bainimarama, que se dejó ver en oportunidades con Daniel Kim.

En el año anterior, el alboroto ha cubierto a esta secta. Cinco integrantes han acusado a Shin Ok-ju de confiscar sus pasaportes. Además han denunciado que Grace Road les ordena a trabajos extenuante y a hacer rituales donde reciben golpes tan extremos que en el pasado ha costado la vida de algunos de sus integrantes.

De heco, este mes de agosto, Kim y a otros altos dirigentes de Grace Road fueron detenidos en una redada contra prácticas esclavista en la iglesia. Fueron liberados sin cargos, pero la exploración sigue en pié, de acuerdo con la Policía de la isla. Un documental de la emisora surcoreana SBS además emitido en agosto ha incluído imágenes de la señora Shin Ok-ju pegando a sus feligreses.

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